
Colección NARRATIVA nº 46
ISBN: 978-84-944925-6-3 • 192 páginas • PVP: 14,95
€
INFORMACIÓN
DEL LIBRO:
Un café siempre es un lugar de encuentros, de invitaciones
a la vida, pero también de incitación al recogimiento,
a la confidencia, a la reflexión que invita este libro.
Este libro El señor Bambú, historias de café
nos invita a colocarnos ante esos espejos de reproducciones infinitas,
donde nos miramos a los ojos casi instintivamente, provocándonos
esa sensación de extrañeza y de vértigo, que nos
lleva a preguntarnos: ¿cuál de todas será la imagen
verdadera?
Cuentos con una vida propia, con un estilo lleno de tensión e
intensidad, que obligarán al lector a seguir leyendo, atrapándole
la atención; a la vez que le plantea diversas cuestiones e
interrogantes, todas ellas relacionadas con la naturaleza humana: la
volatilidad de los sentimientos, la infidelidad, los héroes y
heroínas anónimos que luchan por dignificar su vida
todos los días, la enfermedad, el desamor, el racismo, la violencia
doméstica, la anorexia, el maltrato animal...
Sucesos de la vida, a veces en apariencia banales, se acabarán
transformando en pura emoción, en historias que nos conmueven
desde la primera línea: "Para después, terminado
el cuento, volver a conectarlo con su circunstancia de una manera nueva,
enriquecida, más honda o más hermosa..." ("Sobre
el cuento", Julio Cortázar).
Para su debut en M.A.R. Editor, Margarita Wanceulen cuenta con la portada
de uno de los ilustradores más importantes del mundo en la actualidad,
el cubano-mexicano Ángel Boligán.


Nacida en Sevilla en 1962, donde realizó
sus estudios universitarios. Ha trabajado para la Consejería
de Cultura, la Televisión Autonómica de Andalucía,
y ha sido Directora de un Centro de Atención de la Administración
de la Seguridad Social. Como escritora, ha colaborado habitualmente
en publicaciones tanto de papel, como digitales: EL Laberinto de Ariadna,
Revista Itimad de Sevilla, Canal Literatura, Revista Letras TRL, Revista
Estilo Áureo, Revista Archivos del Sur, Revista El Picudo Blanco,
Mundopalabras y ALAS (Asociación Literaria de la Sierra Norte).
Entre los reconocimientos recibidos, se encuentran los siguientes: Seleccionada
Antología "Versos en el aire, III" y "Microterrores"
de la Editorial Diversidad Literaria. Seleccionada para aparecer en
el libro
solidario "Bocados Sabrosos V" de la Asociación Cultural
de Escritores Noveles (ACEN). Seleccionada Primera Antología,
de microrrelatos eróticos organizado por la web Diviertesex.
Segundo premio de poesía, organizado por la web Mundopalabras.
Tiene publicados tres libros en la actualidad: El grito, selección
de cuarenta relatos.Los inocentes, cuentos, poesías e historias
felices, y el tercero, El señor Bambú, historias de café,
(M.A.R. Editor, 2016).


Ángel Boligán nace en 1965 en
San Antonio de los Baños, La Habana, Cuba y reside en México
desde 1992 donde es Caricaturista Editorial en el diario El Universal
y las revistas El Chamuco, Foreign Affaire Latinoamérica y diversos
medios internacionales. Se gradúa como Profesor de Artes Plásticas
en La Habana y desarrolla una carrera como dibujante que le ha llevado
a exponer y recibir premios por todo el mundo. Es fundador de la agencia
Cartonclub. Entre las decenas de premios internacionales recibidos,
destacan recientemente el Premio Don Quijote (Alemania), primer Premio
en el Salón Internacional del Humor Piracicaba, (Brasil), primer
Premio en el Per Niels Bugge Cartoon Contest, Viborg, (Dinamarca) y
The Best cartoonist in the world, en 2014. Así mismo es premio
de Periodismo en Caricatura editorial de Grupo de Diarios de América.
Es autor de la portada del libro de Noam Chomsky Ilusionistas.

P.- ¿Es este un libro muy intimista,
muy femenino en el sentido de que trata sobre todo, de sentimientos?
R.- Sí, se puede decir que El señor Bambú,
historias de café, es intimista, porque provoca sentimientos
y sobre todo, emociones. Aunque hoy en día al mundo emotivo no
se le confiera especial relevancia, ya que todo nos apunta a que lo
reprimamos. Sin embargo, con su ocultamiento, con su negación,
no hacemos otra cosa que perdernos gran parte de la sal de la vida.
Las emociones nos llevan a los sentimientos y nos afloran al poder deleitarnos
con una buena música, con un abrazo sincero, con la lectura de
un buen libro... Se establece una conexión con la vida de tal
naturaleza que la sublima en cierta manera. Por eso cuando algunas personas
que han leído mis historias, me transmiten posteriormente que
les han emocionado, me alegra profundamente, porque para que se produzca
una emoción o un sentimiento, hace falta tocar un resorte muy
íntimo, muy sutil y si esto se produce entre el lector y el autor,
el acto de comunicación se ha logrado, es íntimo, es veraz,
ya que en este terreno no caben las imposturas. A mí, como lectora
me ha ocurrido que he leído un párrafo, una frase, solo
una frase y ha conseguido emocionarme de tal manera, que se ha quedado
prendida en mi para siempre, eso es grandioso, es el gran milagro de
la literatura.
P.- Además, el tema del amor aparece
en muchos de tus relatos ¿cómo planteas estas historias?
R.- Hay diferentes historias de amor. Se puede encontrar el amor leal,
que es el de dos personas unidas por un nexo íntimo y voluntario
que se mantiene y conserva a lo largo de los años, a pesar de
la herrumbre del tiempo; el amor traidor, egoísta, destructivo,
si es que a eso se le puede llamar amor, claro; el amor al diferente,
que supera barreras como el color de la piel; el amor a uno mismo, por
qué no; el amor generoso de una madre, que no tuvo la suerte
de obtener las debidas respuestas; el amor senil que ya no aspira a
nada y busca tan solo un poco de buena compañía; el amor
volátil, el amor de pago. Y también, por supuesto, el
amor por los animales y la naturaleza.
P.- ¿Cuál ha sido tu cambio
como autora, tanto en estilo, como en temas desde tu libro El grito?
R.- El grito fue el primero y por tanto, fue el principio del
camino en cuanto a ver materializado el deseo de reunir mis historias
en un libro. Todos mis libros tienen los mismos cromosomas, los mismos
genes. Quizá las historias del primero son temáticas más
cercanas, pero la hondura, las emociones, los sentimientos son los mismos.
Modestamente pienso, que aunque mi estilo es sencillo, directo, conciso,
mis historias dan pie a diferentes niveles de lectura y a lo mejor,
eso está más conseguido en El señor Bambú,
historias de café. Es como cuando se tira una pequeña
piedra a un estanque, uno se puede quedar en la primera onda o avanzar
lejos expandiéndose, es más o menos así como lo
imagino. No solo es la historia, es lo que podemos encontrar detrás.
P.- ¿Se podría decir que este
es el libro más lejano de los tuyos a "Los inocentes, cuentos,
poesías e historias felices"?
R.- No, no lo creo, como he dicho anteriormente los tres llevan los
mismos cromosomas, los mismos genes. Este libro al que te refieres,
fue un deseo personal de aportar un pequeño granito de arena,
contra un tema que a mí me preocupa especialmente y es el maltrato
animal. El tema del abuso de poder del fuerte sobre el débil,
especialmente si este es vulnerable: ancianos, niños, mujeres,
animales, aparece con frecuencia en mis libros. El abuso siempre es
horrible, pero cuando la víctima no puede defenderse, es obsceno.
P.- Ilustra tu portada uno de los más
destacados artistas actuales, el cubano-mexicano Ángel Boligán,
quien ha hecho portadas incluso para Chomsky. ¿ Qué se
siente al tener el apoyo de un artista tan importante?
R.- Cuando me lo comunicaron en M.A.R. Editor, Miguel Ángel de
Rus y Vera Kujareva, me provocó un torrente de emociones y sentimientos
de alegría, de agradecimiento y por qué no, de sorpresa,
difíciles de explicar. Cuando digo esto, me acuerdo de la letra
de la canción de Serrat que es un gran poeta y lo expresa mejor
que yo: "De vez en cuando la vida, afina con el pincel, se nos
eriza la piel y nos faltan palabras..." "Y uno es feliz como
un niño cuando sale de la escuela..." Eso es lo que yo he
sentido y lo que siento. La edición que ha hecho M.A.R. Editor,
consiguiendo esta portada para la cubierta de El señor
Bambú, historias de café, nada menos que con una
ilustración de uno de los grandes artistas de nuestro tiempo,
Ángel Boligán, me ha hecho muy feliz y estoy enormemente
agradecida a Miguel Ángel de Rus y a Vera Kujareva, que han obrado
el milagro. Y por supuesto, a Ángel Boligán, no solo un
artista de reconocimiento internacional, sino de una gran altura humana
por su enorme generosidad. Por último, verme vinculada aunque
sea de una manera remota a Chomsky a través de Ángel Boligán,
porque también aparece en un libro suyo una portada de este gran
artista, ya es como si me hubieran ofrecido ir en un viaje a la luna.
Me tengo que frotar los ojos, como los niños cuando ven cumplido
un deseo. Temo que de un momento a otro me vaya a despertar.
P.- Hay una nueva ola de escritoras que
están ocupando espacios que antes estaban reservados a los hombres,
¿ a qué crees que se puede deber esta evolución?
R.- Será por una multitud de factores, en realidad. Uno de ellos
tendrá que ver, seguramente, porque la mayor parte de personas
que leen habitualmente son mujeres, las que acuden a actos literarios
en gran medida son mujeres, en las universidades la mayoría del
alumnado. De ahí a ponerse a escribir hay una corta distancia.
P.- En tu libro El señor Bambú,
historias de café, aparecen multitud de personajes, ¿
puedes hablarnos un poco de algunos de ellos?
R.- Como en toda historia que se precie, hay héroes y villanos.
Son los héroes y heroínas que luchan por dignificar su
existencia todos los días: la camarera de un restaurante a la
que están dispuestos a despedir después de más
de veinte años de servicio; la mujer trabajadora que vuelve a
su casa después de una jornada agotadora; la prostituta a la
que no alcanzaron a contaminar el alma; el vagabundo que dignifica su
vida a pesar de tener que recurrir a la caridad de los demás
para subsistir, etc.
Después están los villanos, los que basan su existencia
en los logros materiales exclusivamente, aunque para ello hayan tenido
que olvidar la ética y la moralidad. El título surge porque
me pareció bien encuadrar las historias en un recinto cerrado,
agradable, íntimo como es un café. Además un café
incita a la reflexión, a la intimidad, pero también es
una invitación a la vida. El aroma de un buen café, es
una explosión para los sentidos. Por otra parte, los cafés
y la literatura comparten un largo recorrido en común. El señor
Bambú, además, es un nombre lleno de sonoridad, y lleva
intrínsecamente un juego de palabras, que habrá que buscar
leyendo el libro.
P.- ¿ Hacía dónde te
gustarían que fueran tus pasos como escritora?
R.- Mi deseo es evolucionar, y por evolución entiendo por supuesto,
seguir aprendiendo. Afianzarme en mi estilo, modestamente creo que tengo
un estilo definido. Pienso que todo autor debe tener "una marca
de agua" que lo hace ser diferente, ahí estriba quizás
a mi modo de ver, la gran dificultad. Y no se trata de repetirse, sino
que es algo relacionado con una esencia particular, que lo hace diferenciarse.
Yo tenía una profesora hace muchos años que definía
la literatura como "lo inefable", por aquel entonces no conseguía
compender del todo el significado de lo que decía, ahora lo entiendo
plenamente. Quisiera seguir conociendo personas llenas de talento, generosas,
como son muchos compañeros que he ido encontrando por el camino,
como por ejemplo, tener la oportunidad de que M.A.R. Editor, me haya
prestado su apoyo en este libro.
