
Colección NARRATIVA nº 88
ISBN: 978-84-17433-23-9 • 260 páginas • PVP: 18,00 €
INFORMACIÓN
DEL LIBRO:
El poeta Alberto Aceña, dandi y seductor, autor de la antología de Baudelaire El vino de los asesinos, es asesinado en su vivienda de la madrileña Plaza Santa Catalina de los Donados, poco tiempo después de que una mujer fuese encontrada violentamente muerta en su domicilio de Fuenlabrada.
Los capítulos en primera persona, alternando con los de tercera, van de la mano del novelista Marcelo Leal, escritor de novelas negras y contrafigura de los poetas que circulan por la obra; poetas, que son también diseñadores de perfumes o chefs de cocina; y así, novelistas, profesores, estudiantes y el joven de la generación ni-ni, completan el retrato de la España de la segunda década del siglo XXI, en el que ficción y realidad se entretejen. El suicidio de Cesare Pavese es evocado en el preludio de la novela y la sombra del proyecto de Casinos Eurovegas en la provincia de Madrid recorre la trama; de igual modo que el desempleo, los jóvenes de la generación ni-ni o el nuevo diseño, las tertulias y recitales de poetas en Madrid.
El recitador de poemas es la segunda entrega del comisario Jaime Morales, inspector del distrito Centro de Madrid, ya protagonista de Asesinato en la Gran Vía. Colaborará con el comisario de Fuenlabrada, Ildefonso Guzmán, en la resolución de los crímenes. El diálogo entre los dos inspectores será también un diálogo o conflicto generacional. Si Asesinato en la Gran Vía está ambientada en Madrid y en 2008, año en el que comienza la caída de la Bolsa, en El recitador de poemas, ambientada en 2013, se cierra el ciclo histórico con una significación clara, la subida de la Bolsa y el aumento de riqueza de las clases más adineradas, en detrimento de las clases medias y de los jóvenes, abocados al desempleo, y cuyo representante en la novela será Raúl. Novela negra con trazas de esperpento, ironía y humor, a medio camino entre lo grotesco y lo cándido, para hacer una denuncia de una sociedad, de una España que no ha dejado de ser negra.”


Ángela Martín del Burgo. (Morón de la Frontera, Sevilla).
Novelista, autora teatral, poeta, doctora en Filología. Ha publicado las novelas El mundo entero pasa por Marsella, Asesinato en la Gran Vía, Ningún camino de flores conduce a la gloria y Cenizas sobre un mar de agosto, así como el libro de relatos La muerte de Mário de Sá-Carneiro o La soledad y el poeta. El recitador de poemas es su primera novela en M.A.R. Editor.
Ha publicado los poemarios: Dónde la muerte en Ámsterdam, Enigma y misterio de Italia y otros poemas, Poemas de viaje, Caducidad de lo real (Premio Ciudad de Miranda, 1996), La mirada asombrada y Un sueño breve. Ha participado en diversas antologías. Traducida al italiano en la antología bilingüe Poesia e Cultura. Due mondi, due culture (Italia, 2008), por cuyo poema “Bologna. Piazza Maggiore” ha recibido el Diploma Autore dell´Anno 2008. Y en las antologías de poesía contemporánea Poesia e cultura y Parola e vita (Italia, 2010). Premio Literario Internacional Omaggio a Pablo Neruda & Salvatore Quasimodo. Obras teatrales publicadas en Ediciones Irreverentes: El idiota, en colaboración con Á. Álvaro Martín del Burgo, basada en la novela de F. M. Dostoyevski y Embarcados, finalista del XIII Premio El Espectáculo Teatral.
Su obra es traducida al chino mandarín en la antología de poesía Li Poetry, nº 331, 15 de Junio de 2019, por Li Poetry Society en Kaohsiung city..

Pregunta.- Acaba de presentar en el festival Castelló Negre su novela El recitador de poemas. Dos crímenes, dos comisarías, dos puntos de vista. ¿Es el número dos significativo en su novela?
R.- Ahora que me lo pregunta, veo que tiene razón, y es que la intuición en la creación tiene una gran fuerza. El número dos significa la dualidad, la posibilidad de ver los dos lados de cualquier situación y de la vida en sí, de amalgamar los dos puntos de vista distintos. La luz y la oscuridad, la vida y la muerte, el bien y el mal, alegría y tristeza, izquierda y derecha, hombre y mujer… Representa, por tanto, la empatía con el otro; es el símbolo del equilibrio y de la unión; del diálogo y de la consideración hacia los demás. Antes de seguir adelante, quiero decir que la novela está precedida de un estupendo prólogo de Alfonso S. Palomares.
P.- Háblenos de los dos crímenes, de los dos comisarios y de los dos puntos de vista
R.- El poeta Alberto Aceña, dandi y seductor, autor de la antología de Baudelaire El vino de los asesinos, es asesinado en su vivienda de la madrileña Plaza Santa Catalina de los Donados, poco tiempo después de que una mujer fuese encontrada violentamente muerta en su domicilio de Fuenlabrada. Para la resolución de los dos crímenes se pondrán en relación la comisaría del distrito centro de Madrid y su inspector, Jaime Morales, comisario y también poeta, cuya primera aparición tuvo lugar en la novela Asesinato en la Gran Vía y que será quien ostente el protagonismo, con la comisaría de Fuenlabrada y su inspector, Ildefonso Guzmán, un joven comisario. Entre los dos comisarios habrá un diálogo o conflicto generacional. Conflicto generacional que aparecerá también entre otros personajes de la novela, cuya trama tendrá cierta inspiración edípica. Por último, la novela está escrita en dos puntos de vista distintos: los capítulos en tercera persona alternan con otros en primera, la primera persona del narrador protagonista, Marcelo Leal, escritor de novelas negras y contrafigura de los poetas que aparecen en la obra, en una búsqueda de autenticidad.
P.- ¿Cómo se desarrolla la novela? ¿Cuál es su estructura?
R.- La novela consta de siete partes, precedidas de un preludio y de un epílogo. En el preludio los dos crímenes ya han sucedido. A partir de ahí, la acción de la novela discurrirá en un flashback, que transcurrirá principalmente en Madrid.
P.- ¿Hay actualidad en esta novela?
R.- Hay actualidad y hay realidad, aunque esta esté transcendida por la fuerza de la ficción y de literatura, en el retrato de las primeras décadas del siglo XX; y hay también una clara crítica social. Si Asesinato en la Gran Vía está ambientada en 2008 con el comienzo de la crisis y la caída de la Bolsa, en El recitador de poemas, ambientada en 2013, se cierra el ciclo histórico con una significación clara, la subida de la Bolsa y el aumento de riqueza de las clases más adineradas, en detrimento de las clases medias y de los jóvenes, abocados al desempleo, dada la falta de oportunidades, y cuyo representante en la novela será Raúl, el joven de la generación ni-ni, ni estudia ni trabaja. La sombra del proyecto del Casino de Eurovegas en la provincia de Madrid está también presente en la trama.
P.-¿Dónde está ambientada?
R.- La novela comienza con un preludio en dos ciudades italianas, Milán y Turín. En esta última con un recuerdo del gran novelista y poeta italiano Cesare Pavese, suicida en el Albergo Roma de Turín. Pero ya en el primer capítulo la acción se traslada a Madrid, que es donde va a desarrollarse principalmente la acción, con algunas incursiones a la comisaría de Fuenlabrada. Otros dos capítulos están ambientados en Bilbao y en Gijón. Al ser escritor de novelas policíacas, Marcelo Leal marcha a Gijón y allí se encuentra con la Semana Negra, aunque él no estaba invitado. Se citan algunos escritores que estuvieron presentes aquel año, como el griego Petros Márkaris y el recientemente fallecido Paco Camarasa.
P.- ¿Qué función cumplen los poemas que podemos encontrar en el libro?
R.- Los poemas cumplen una función argumental, es decir, forman parte del argumento; no es materia decorativa. Así, por ejemplo, cuando se hallan reunidos los poetas intercambiando sus poemas en un céntrico hotel de Madrid, Marcelo Leal pregunta por el asesinato de Alberto Aceña, ¿Qué fue de Alberto Aceña?, una especie de Ubi sunt?, y escribe esta pregunta en el folio que pasa al resto de los contertulios. Tras la lectura del poema de Elisa, cambia también dos versos de este poema: la rosa roja manchando / el blancor de la nieve fina, leyendo: La sangre de un poeta manchando / el blancor de su epidermis fina. Y es que en estos dos versos se alude al asesinato del poeta Alberto Aceña.
P.- ¿Qué reseñaría de sus novelas negras?
R.- La fuerza del personaje, su vivacidad y diversidad. Personajes que se van haciendo en el camino de la libertad conforme van viviendo en las páginas del libro. Y personajes rebeldes, enfrentados a las circunstancias sociales, como Catalina, la mujer enamorada de otra mujer, en Cenizas sobre un mar de agosto, cuando las circunstancias de España eran muy otras. Raimundo, el viudo que ama a su mujer más allá de la muerte y la recrea en la cámara de las sombras, de Asesinato en la Gran Vía. El joven pickpocket de El mundo entero pasa por Marsella, enfrentado a todo y a todos en su camino de marginalidad. O el escritor de novelas negras, Marcelo Leal, y el joven de la generación ni-ni de El recitador de poemas.
P.- ¿Qué incorpora usted a la novela negra?
R.- La fuerza y la vivacidad del personaje; cierta singularidad y heterodoxia, el ir a contracorriente, y una renovación en el género negro, gracias a estos personajes, a los nuevos asuntos y a la forma novelesca nuevas; y ello a raíz de mi compromiso con la vida en busca de autenticidad y verdad, y de mi compromiso con mi tarea u oficio de escritora, como decía Pavese, y aquí tiene que estar presente el análisis de la realidad y la crítica social. En mis novelas, además de una historia que contar a través de unos personajes, hay también reflexión y pensamiento.


El recitador de poemas en Sexto Continente de RNE (desde el minuto 18’55’’)

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